La comunicación debe ser un acto consciente

¿Dónde y cómo aprendió a comunicarse? Seguramente, junto a las personas que también le enseñaron a hablar, a caminar, a comer y demás normas para vivir y convivir. Se nos hace tan natural, tan normal comunicarnos, que ni siquiera nos percatamos de que lo estamos haciendo, de su importancia y de la necesidad de analizar qué entendemos por comunicación, cómo la efectuamos qué respuestas produce.

La comunicación como proceso de interacción facilita el diálogo, la convivencia en la diversidad, la resolución de conflictos y el desarrollo mutuo de los interlocutores que la establecen.

De ahí, la importancia de reflexionar acerca de qué fortalezas y debilidades tiene el proceso de comunicación en mi familia, en mi centro de trabajo, en nuestro país: ¿facilita o entorpece? ¿incluye o excluye?, ¿es positiva o negativa?, ¿qué impactos genera?

Debemos estar conscientes de que la comunicación es un proceso de mejora continua, y esto aplica para lo individual y colectivo. Así, por ejemplo, las instituciones podrán drenar positivamente las interacciones entre empleados y empleadas, y de estas hacia las personas usuarias-beneficiarias, si y solo si evalúan, planifican y destinan los recursos necesarios para la comunicación.

 

 

Comparte tus pensamientos